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5 escándalos de Barack Obama

DNC_081909_CFW- A homeless couple, April Vigil and Leo Nelson, wait for a bus where a portrait of Barack Obama still rests on the wall of the Broadway Arts building in Denver, CO. The couple is unhappy with Obama as of now- Vigil says, " Obama said he was

Al presidente Barack Obama, ¿se le acabó la buena suerte? ¿Su magia, su magnetismo personal, el poder de sus convicciones, la alianza de grupos que forjó, ya no funcionan? Se considera que para los presidentes de Estados Unidos -y los grupos de interés financieros, ideológicos, políticos, militares, que los apoyan – el primer período de…

Peligra la Ley de Derecho al Voto

Antonin Scalia, líder ideológico de la derecha en la Suprema Corte.

Con base en declaraciones de extraordinaria militancia partidista por parte de los magistrados, expertos están vaticinando como probable que partes de la ley o incluso toda ésta sean declarados inconstitucionales y nulos.

¿Por qué no votan los latinos?

Cada voto cuenta. Cada voto importa. Pero para usted, el suyo y el de la gente que lo rodea es el voto más importante de todos. Porque votar denota interés y participación, aunque sea en el nivel primario que constituye el voto. Porque si vota y no votó antes, esa puede ser la antesala a otros cambios, a otras mejoras en su vida. Incluyendo hacer que otra gente vote, diciéndoles que se sacudan todo y que, esta vez, por ser esta vez, vayan y voten. Por sus intereses.

Ahora, todo depende del entusiasmo, pese a las encuestas

podría generarse, entre ahora y el día de las elecciones, un movimiento de solidaridad y repetición que englobe a los blancos a derrotar al primer presidente afroamericano del país. Para evitarlo, Obama necesita que los otros grupos – latinos, especialmente – voten en masa, en proporciones históricas.

Como pueden los republicanos recuperar el voto latino

De los dos partidos, el republicano ha descollado en integrar a latinos y catapultarlos a las primeras filas de la política. Un excelente ejemplo de ello son la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, una nativa de El Paso, o el de Nevada, Brian Sandoval, nacido en California. Ambos son de ascendencia mexicana.

¡Mazal Tov! Obama es más judío que musulmán según encuesta

Publicado en el Huffington Post Voces, el 29 de octubre de 2012.

Una de las mentiras más abominables que se dijeron contra el Presidente Barack Obama es que es musulmán. Abominable, no solamente porque carece de fundamento – es cristiano, protestante-, a pesar de lo cual sus enemigos la siguen difundiendo, junto con las fantasías lunáticas de que nació en Kenia, que su licencia de ejercer abogacía fue suspendida, que entró a la universidad a pesar de no tener buenas calificaciones, y así ad nauseum, sino por lo que denota en el pensamiento político y la ideología de los acusadores.

En efecto, apunta a una intolerancia religiosa extrema y perjudicial. Para los detractores, ser musulmán es malo. Es antiamericano. Es confabulatorio con la peor calaña. Es como ser terrorista.

Por ejemplo, sólo ayer, una maestra en Clinton, Mississippi, dijo a sus alumnos que Obama no debe ser reelecto porque es musulmán, mientras que su contrincante el republicano Mitt Romney “es un buen cristiano”.

Y sin embargo, la mentira fue repetida tantas veces y encuentra tanto terreno fértil en la ignorancia de muchos, que el 30 de los republicanos sigue pensando que es así, que Obama es musulmán.

Mientras que en 2008 el porcentaje de republicanos que creía la mentira era 16 por ciento, la cifra subió este año a 30 por ciento, y entre republicanos conservadores, de 16 a 34 por ciento, según una encuesta de PEW del mes de julio.

Felizmente, para la mayoría de los estadounidenses la religión del candidato no es condición para su voto a favor o en contra del mismo. Un 41 por ciento de demócratas y un 45 por ciento de republicanos se sienten incómodos con la religión del candidato del otro bando, según el mismo sondeo.

Ahora, surge una interesante variación del asunto, que apunta al público en general y no solamente a los que se reconocen republicanos.

Se trata de una nueva encuesta de AP bajo los auspicios de GfK, una empresa de relaciones públicas y sondeos encargada de llevar a cabo estos estudios de opinión (www.gfkamerica.com).

Halla el sondeo que son más quienes creen que Obama es judío que los que afirman que es musulmán.

Increíblemente, solamente el 33 por ciento de los participantes dijo que Obama es cristiano. El 30 por ciento se negó a contestar o dijo que no sabe. El 35 por ciento dijo que Obama no tiene religión… 18 por ciento que es judío, 10 por ciento que musulmán, 5 por ciento católico y 2 por ciento, de otra religión.

Solo un 28 por ciento de los participantes del sondeo que incluyó a 1,071 personas en la primera semana de septiembre dio la respuesta correcta, que Obama es protestante. La pregunta era “¿sabe usted cuál es la religión del Presidente Obama?”
En 2009, el 17 por ciento del público general decía que Obama era musulmán.

En las más recientes encuestas de opinión pública, el 59 por ciento de los votantes blancos apoya a Romney, contra solo 38 por ciento para Obama.

Eso si: respecto a la religión del candidato republicano a la presidencia Mitt Romney, que es mormón, el porcentaje de quienes dijeron lo mismo de Obama fue cero. Nadie.

Qué significa la victoria de Obama

Quizás que se plantea un momento de verdad para la comunidad blanca estadounidense, cuya proporción en la población está reduciéndose y será minoritaria en dos décadas. Un momento de la verdad para el partido Republicano, que corre el riesgo – si no cambia – de convertirse en un partido minoritario.

Elecciones 2012: Tres escenarios de pesadilla

Según los expertos, la decisión está en manos de los nueve estados indecisos – aquellos en los que la diferencia entre los partidarios de cada candidatos es mínima, fluctúa, y muestra posibilidades de victoria para ambos. Aquí se libran las principales contiendas. Aquí se deciden las elecciones. Aquí se invierten millones de dólares en avisos y aquí pernoctan los candidatos y sus más importantes representantes para – con la voz ronca y las piernas temblando – volver a aparecer ante un público diferente pero similar en cada ciudad.

Ya lo habían dicho: Romney es mejor que Obama en debates

Romney, para los debates, no carece de importantes defectos. Aunque es difícil desconcentrarlo, si se logra olvida el libreto y se pierde; se niega a dar detalles; cambia de posturas de acuerdo con la necesidad y a veces no lo hace tan elegantemente.

Joe Biden sabe de qué se ríe (VIDEO)

Publicado en el Huffington Post Voces, 11 de octubre de 2012.

Ante el vuelco dramático de la opinión pública luego del primer debate entre Barack Obama y Mitt Romney, cuando la ventaja que los demócratas llevaban en las encuestas se evaporó y el republicano pasó a la delantera, todo dependía del vicepresidente Joe Biden. De Biden dependía cambiar el rumbo nefasto que la percepción de los medios tenían de la campaña. De Biden dependía casi quién ganará las elecciones en noviembre, quién será el próximo presidente, y de hecho, cuál será el rumbo del mundo en los próximos cuatro años.

En cambio, de Ryan se esperaba una sola cosa: no perder.

¿Lo logró?

El encuentro fue caótico. Fue intenso. Fue difícil. Fue reñido.

El único debate entre los compañeros de fórmula, el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden y el retador y congresista republicano Paul Ryan fue todo eso. Fue histórico.

Porque fue inteligente.

El nerviosismo se sintió entre el público, en la moderadora antes del inicio, en los conductores de programas de televisión.
Pero los dos participantes estuvieron plenos, tranquilos. Debatieron con respeto e increíble elocuencia.
Especialmente Biden, que en ello contrastó violentamente con la performance del presidente Obama, que ahora se vio aún más descolorida, floja, mustia.

Biden y Ryan fueron muy buenos. Ryan fue serio, respetuoso, extremadamente articulado y conocedor, aunque a veces fue demasiado abundante con los números. Pero en estilo, junto con su conocida grandilocuencia, junto con sus errores y tartamudeos que ya lleva 40 años presentándolos, la presentación de Biden se debilitó al grado de poder ser comparado con el desastre que fue Al Gore en 2000, cuando miraba el cielo y suspiraba con desesperación como si algo en lo que el entonces candidato republicano George W. Bush decía algo que no le gustaba. Ningún momento más claro en ese sentido que en el minuto 16, cuando Biden interrumpió exclamando “Oh, Dios”, escandalizado por algo que el otro dijo.

Pero, ¿de qué se reía Biden? En principio, tratando de ridiculizar a Ryan y Romney. Pero quizás porque estaba sintiendo que comparado con su jefe en el primer debate, él lo estaba ganando.

Y quien ganó fue el periodismo, porque Martha Raddaz, la moderadora, corresponsal de guerra de ABC durante mucho tiempo, controló y evitó excesos, fue interesante, fue inquisitiva, no aceptó palabras vacuas ni ataques negativos ni evasivas.

Los candidatos debatieron los importantes temas del momento, con especial énfasis en política exterior, una ventaja para Biden que fue por años presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado: el ataque contra el consulado estadounidense en Libia y la muerte del embajador, Hablaron de Afganistán, de Siria, de la economía, del derecho al aborto, de Medicare y Seguridad Social, del papel de la religión en su vida, de la amenaza nuclear de Irán.

Y en todos ellos, Biden no calló la crítica. Mencionó el famoso discurso secreto de Romney sobre el 47 por ciento del público que no paga impuestos y vota por los demócratas. Que en otro discurso Ryan dijo que el 30 por ciento de la gente solo quieren recibir. Que Romney dijo que Detroit – la industria del automóvil – debe morir y los “foreclosures”, los embargos hipotecarios, deben seguir. “Esta gente de la que hablan son mi mamá y mi papá. Ellos pagan más impuestos que Romney”.
Ryan contestó con números, con calma, con insistencia. Biden retrucó que “váyanse, salgan del camino, no obstaculicen”.

Fue un excelente debate entre – la primera vez en la historia – dos candidatos católicos al segundo puesto más importante del país (y ambos irlandeses). Un debate en el que quienes quisieron, pudieron aprender sobre la magnitud de la democracia estadounidense. Quienes quisieron, vieron ganar a su caballito de batalla. Algunos habrán cambiado de opinión.
Y la pregunta ahora es, si, como dijo el analista republicano, el cubanoamericano Alejandro Castellanos, Joe Biden logró su objetivo: darle a Barack Obama una semana de respiro, detener la hemorragia en las encuestas de opinión pública, permitirle una segunda vuelta en el debate del próximo martes y permitirle resarcirse de las malas noticias en los últimos días.
Entonces, ¿quién ganó? Es temprano para decir. Si fue Biden, ¿alcanzó para detener el impulso de Romney en su carrera hacia la presidencia?

Una encuesta de la primera hora del debate publicada por The Huffington Post pone a Biden como vencedor por 65 por ciento contra 35 por ciento de Ryan. El sondeo anecdótico e incompleto de HuffPost Voces da un porcentaje similar de victoria al vicepresidente. El tiempo dirá. Un sondeo relámpago de CBS News dio a Biden 50 por ciento, 31 a Ryan y 19 por ciento dijeron que no sabían. Otra encuesta relámpago, esta vez de CNN, en cambio, le da a Ryan una victoria de 48 por ciento contra 44 por ciento para Biden.

La mentira, solo la mentira y nada más que la mentira

Lo poco que queda es hacer en estas circunstancias es que quienes ya te apoyan lo hagan enardecidos, izando banderas, enarbolando palos y agitando consignas, que no falten al a cita ciudadana, que traigan a sus parientes, amigos y vecinos. Y para eso no hay que convencer con la verdad, sino con la palabra.