Suprema Corte: dividida, no esquizofrénica

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Publicado en el Huffington Post Voces, el 26 de junio de 2013.

La Suprema Corte de Justicia dio este miércoles una resonante victoria a quienes bregan por la igualdad de derechos y las libertades individuales. A quienes se oponen a la discriminación y represión.

Lo hizo al echar por tierra la parte fundamental de DOMA, la ley de Defensa del Matrimonio y habilitar la vía para la legalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo.

La misma Suprema Corte, un día antes, había dado una resonante victoria a quienes se oponen a la igualdad de derechos, las libertades individuales, a quienes utilizan la discriminación y represión.

Lo hizo al echar por tierra la parte fundamental de la ley de Derecho al Voto y habilitar la vía para que varios estados y distintas jurisdicciones antes limitadas por la dicha legislación puedan dificultar y limitar la votación de afroamericanos, hispanos y los pobres.

¿Cómo puede ser? Un aparente misterio.

Un día, el tribunal dejó a partes de la ciudadanía en la desesperación y con un hondo sentido de la injusticia cometida.

Minutos después de publicarse la decisión, funcionarios estatales anunciaron con frenesí la resurrección de leyes de supresión del voto que habían anteriormente sido bloqueadas por el gobierno federal.

Entre estas medidas que se vienen: redistribución de distritos electorales de manera tal que minimicen el voto de las minorías citadas; la demanda que los votantes presenten un documento específico de identidad; la reducción en la cantidad de centros de votación y la reducción de los horarios en que las casillas de votación están abiertos, más otras que todavía están en el horno.

Los ciudadanos así afectados no podrán prevenir las medidas, aunque sí demandar contra éstas, pero solo después de que sean implementadas.

Al día siguiente, el mismo tribunal deja a otras partes de la ciudadanía – la comunidad LGBT y sus adherentes – en la euforia y con un hondo sentido de la justicia cometida.

“El dictamen de hoy en United States v. Windsor y en Hollingsworth v. Perry tiene hondo significado para las aproximadamente 650,000 parejas del mismo sexo en Estados Unidos, 22 por ciento de las cuales crían niños”, dijo Gary Gates, Distinguido Académico del Instituto Williams de la escuela de Leyes de UCLA en un comunicado. “La decisión en Perry abrirá la puerta al casamiento con un cónyuge del mismo sexo a aproximadamente 1.1 millones de adultos LBGT en California más 200,000 individuos que forman ya parte de una pareja del mismo sexo”.

La presente composición de la mayoría en la Suprema Corte es sumamente conservadora, militante y activista. El grupo duro es de cuatro jueces, liderados por su ideólogo Antonin Scalia, de 77 años, junto con el presidente del tribunal John Roberts, Samuel Alito y Clarence Thomas. Este último es considerado el miembro más conservador de la corte. Está casado con Virginia “Ginni” Thomas, una de las más activas dirigentes de la derecha estadounidense. Es también el segundo afroamericano en la historia del tribunal supremo.

Roberts y Alito- fueron nombrados por el expresidente George W. Bush. Thomas lo fue por el padre de éste y también expresidente George H.W. Bush, y Scalia por Ronald Reagan en 1986.

Como escribió en este día Howard Fineman, “el político más duro, más manipulativo y más radical en esta ciudad (Washington DC) no es el Presidente ni un miembro del Congreso. Es el presidente de la Suprema Corte de Justicia, John G. Roberts Jr.”

Completando el grupo está el juez Anthony Kennedy, que constituye el voto decisivo. Es el fiel de la balanza.

Más que en el pasado, el presente tribunal – Roberts lo asumió en 2005 – ha debatido y decidido temas de la mayor importancia para el país, en lo que muchos consideran un intento de éste de “realinear” la política judicial de acuerdo con ideales similares a los de la ortodoxia republicana.

Esencial fue el caso “Citizen United”, en 2010, que declaró a las corporaciones el derecho a la libre expresión como si fuesen individuos, llevando a cancelar los límites para las sumas de dinero que pueden invertir en una campaña electoral de manera independiente.

Anteriormente anuló las limitaciones específicas de contribuciones de campaña para corporaciones y sindicatos.

En 2007, el tribunal decidió finalmente del debate sobre el sentido de la Segunda Enmienda de la Constitución determinando que son los individuos – y no una milicia como dice la enmienda, quienes tienen el derecho de poseer armas de fuego.

Tomó una serie de decisiones a favor de la pena de muerte y la facilidad para aplicarla.

Limitó metódicamente – aunque de a poco – las políticas de acción afirmativas tendientes a mejorar la situación de la minoría afroamericana.

Todas estas decisiones fueron adoptadas por esta mayoría mínima de 5 contra 4, contra las opiniones del sector más liberal, compuesto por las tres mujeres de la corte – Ruth Bader Ginsburg, Sonia Sotomayor y Elena Kagan, y el juez Stephen Breyer.

De esa manera, según Fineman, la decisión en el caso del matrimonio gay, una decisión “tolerante en el tejido social del país, desvía la atención de la meta más profunda de la corte de Roberts: remover al gobierno federal como impedimento para el poder de las corporaciones, los estados y las jurisdicciones locales”.

Es importante notar que Kennedy frecuentemente vota con este grupo. A veces, con el otro.

Esta realidad explica la aparente dualidad de la Suprema Corte. Está profundamente dividida políticamente.

Prácticamente por la mitad – cuatro de cada lado y Kennedy a veces en el medio. Tiene una sed de participar en el debate político nacional, que es frontal y potencialmente violento. Nuevamente, por lo general, la opinión de Kennedy se alinea con la del grupo de Scalia. Otras, con el grupo de Ginsburg. De ahí la supuesta dicotomía en las decisiones, que seguirá hasta que se quiebre el desbalance con la renuncia de uno de los jueces y el nombramiento de uno nuevo de diferente tendencia.

Pero cuándo llegará ese momento es otro de los misterios que caracterizan a este tribunal, el grupo más poderoso de Estados Unidos.