Reforma migratoria: lucha por cada voto en la Cámara de Representantes

Desde que se aprobó la ley en el Senado y en vista de la oposición en la Cámara Baja, los proponentes de la reforma comenzaron a flaquear.

congresoNo está muerto quien pelea.

Aunque se trate de pelear contra la oposición del ala dura en el partido Republicano, éste que se entronó allí en 2010 y que domina las políticas de esta agrupación.

Aunque se trate de la reforma migratoria.

Desde hace muchas semanas, mientras que en el Senado avanzaba una versión de la reforma migratoria que era bipartidista – generada por el grupo de los ocho Senadores, cuatro por cada partido – y que incluía para los 11 millones de indocumentados la posibilidad de llegar a ser ciudadanos al final del camino, y mientras se creaba un documento de miles de páginas, en la Cámara de Representantes el ambiente era totalmente diferente: de indiferencia y rechazo.

La oposición no mermó cuando el plenario del Senado, por 68 a 32 y con apoyo de 14 republicanos, aprobó la medida.

El disgusto por la “amnistía” – a todo lo que no sea deportación para quienes entraron aquí ilegalmente – es generalizado entre los congresistas republicanos. La fraseología sigue siendo la de antes de las elecciones, cuando el supuestamente “moderado” candidato presidencial Mitt Romney acuñó para la posteridad la “autodeportación” como solución al problema de la inmigración.

El presidente de la Cámara, John Boehner, anunció que ignoraría la medida del Senado y promovería una versión propia de la reforma, consistente no en una sino en muchas leyes parciales. La protesta que siguió a esa y otras declaraciones parecieron no importarle, ni a él ni a sus colegas. ¿Por qué?

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Porque el público que importa a estos congresistas republicanos no es el de Washington. No son los medios. Ni las encuestas nacionales. Ni siquiera, la probabilidad – o certeza, como opina Jorge Ramos Avalos en una reciente columna en Univisión – de que, si el partido Republicano no se pliega a la opinión pública, si no da el sí a la legalización y la ciudadanía, pierda las elecciones presidenciales de 2016. No.

El público que importa es el de sus distritos electorales, en estados donde la presencia latina es casi nula, donde el fervor patriótico arrasa con la razón y donde Obama perdió por márgenes de dobles dígitos en noviembre.

Por eso, desde que se aprobó la ley en el Senado el mes pasado, y en vista de la oposición en la Cámara Baja, los proponentes de la reforma comenzaron a flaquear.

Pero los intentos siguen. Lo dicho: quien pelea no está muerto.

Esta semana, cuenta Elise Foley del Huffington Post los miembros del grupo – o pandilla – de los Ocho distribuyeron una lista de 121 congresistas republicanos, de un total de 233 (y 201 demócratas), a quienes consideran dados al cambio y abiertos a votar por la reforma. Así lo establecieron en una reunión en la que participaron también organismos empresariales proinmigración, grupos religiosos y otros, expresamente reunidos para impulsar la reforma.

Dicho sea de paso, a la reunión asistieron todos los miembros del grupo, con una excepción: Marco Rubio, republicano de Florida, quien al parecer no ha decidido aún si le conviene apoyar su propia propuesta o no.
Anteriormente, Foley había clasificado a la totalidad de la Cámara según su opinión sobre la reforma. Del mapa resultante se dedujo que entre demócratas y republicanos, hay 191 votos probables para el “sí”, 108 para el “no” y 135 cuya tendencia se desconoce, de los que salió la lista de los 121.

Para aprobar la medida en la Cámara de Representantes se requiere el voto de 218 congresistas.

Para algunos analistas entonces, es todavía posible que se logre una votación de la propuesta de ley aprobada por el Senado, si se convence de ello a Boehner. Otros, como Tamar Jacoby, son aún más optimistas y dicen que la postura de la Cámara de dividir el tema en varias leyes o resoluciones debe respetarse y apoyarse, y que aún si en lugar de permitir la ciudadanía a 11 millones de indocumentados se la facilitan solamente a los DREAMers, o sea a quienes llegaron aquí ilegalmente pero como menores de edad, es una victoria.

Jacoby es la presidenta de Immigration Works USA, una federación nacional de pequeños negocios que apoya mejores leyes de inmigración.

“¿Puede la Cámara responder? No será fácil. Pero la respuesta no es o la vía del Senado o nada. Insistir que ese es el único camino solo limitará las opciones para un avance”, escribe Jacoby en el Los Angeles Times de este jueves.

Publicado en el Huffington Post Voces, el 18 de julio de 2013.