LULAC acusa a Herbalife

En última instancia, queda por ver si el gobierno federal recogerá el guante lanzado por los grupos de protección al consumidor y a la comunidad hispana. Una demanda federal podría reducir drásticamente el peso de Herbalife. Como si fuesen sus propios batidos.

herbalife

Publicado en el Huffington Post Voces el 20 de julio de 2013.

Quién no los ha visto. Sus etiquetas engomadas en el automóvil invitan: “Lose Weight Now, Ask Me How”, Pierda peso ahora, pregúnteme cómo hacerlo.

Su sede está aquí, en Torrance, a un segundo del aeropuerto internacional LAX.

Legiones de nuestros vecinos o amistades son sus agentes, vendedores, distribuidores, promotores.

Sí, porque el 60 por ciento de los distribuidores de Herbalife en Estados Unidos son hispanos, según explica Stuart Pfeifer en el Los Angeles Times.
Es una empresa gigantesca. Según CNN, Herbalife tiene 3.2 millones de distribuidores – o vendedores independientes – en 87 países. Sus ventas anuales llegan a 4,000 millones de dólares.

Se trata de una bien conocida firma que vende productos tales como barras de proteína, vitaminas, productos de belleza, suplementos de energía y estado físico y polvos con base en soya para preparar batidos dietéticos. Los productos se pueden adquirir solamente a través de los distribuidores.

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El arreglo con los distribuidores es que a medida que van comprando los productos – para vender o para consumir – obtienen descuentos. Sus propios clientes les pagan el precio completo y la diferencia es su ganancia. Cuando reclutan nuevos distribuidores, ganan una porción pequeña de la venta de aquellos que están bajo su grupo.

Muchos inmigrantes comienzan su camino como empresarios en Estados Unidos en empresas como ésta, o como Amway, Avon, o Nu Skin, comprando y distribuyendo los productos, para ellos, sus familiares y amigos.

Y allí se quedan. Por lo general, lejos de sus propias expectativas.

Según el LA Times, el 0.5 por ciento de los distribuidores en Estados Unidos – son alrededor de 50,000 – ganan un total de 25,000 dólares por año, o más.

El 99.5 por ciento gana, entonces, menos.

Esto y las acusaciones de supuestas prácticas empresariales que algunos llaman de pirámide – lo que es ilegal en Estados Unidos- llevaron esta semana a que una de las mayores y más respetadas organizaciones latinas de Estados Unidos – LULAC, la Liga de Ciudadanos Latinos Americanos Unidos, haya pedido a la FTC – la Comisión Federal de Comercio – investigar Herbalife, por engañar a la comunidad.

La acción de LULAC está respaldada por la Hispanic Federation, la National Consumers League, Consumer Action y Consumer Network, que publica la popular revista Consumer Reports.

LULAC dice que Herbalife engaña a sus distribuidores latinos. Herbalife lo niega con firmeza.

“Creo de manera absoluta que [los distribuidores latinos] están siendo victimizados, y creo que es una mala idea convertirse en distribuidor”, dijo en entrevista con el LA Times Brent Wilkes, director ejecutivo nacional de LULAC.

“Hay muchas estafas por ahí, pero no muchas de ellas tienen entre un 60 y un 80 por ciento de latinos en su mercado”.

En entrevista con el New York Post, Wilkies también dijo que “ellos [Herbalife] defraudan a más de 300,000 latinos cada año”.

A lo que responde la portavoz de Herbalife Barbara Henderson, “Si bien sus comentarios tienen buenas intenciones, están mal informados. Sus opiniones parecen hacerse eco de aquellas de Bill Ackman y sus representantes”.

“Le pediríamos al Sr. Wilkes que haga una investigación independiente y de profundidad con su grupo [los latinos] para asegurarse si sus comentarios son correctos o si perjudican a la comunidad que trata de proteger”.

En febrero, Pfeifer ya había establecido que la “salud [financiera] de Herbalife descansa sobre los latinos”.
El gobierno establece que una empresa de márketing multinivel (MLM) es un esquema de pirámide si sus vendedores ganan la mayor parte de sus ingresos de reclutar a nuevos vendedores y no de vender productos, y que podría ser un esquema de pirámide si “un sustancial porcentaje de los participantes pierde dinero”.

Los alegatos se han catapultado desde diciembre pasado, cuando el inversionista Bill Ackman, presidente de Pershing Square Capital Management, dio a conocer un informe documentado con acusaciones específicas contra Herbalife, diciendo que opera una maquinación piramidal ilegal. Los alegatos fueron presentados a la FTC.

La empresa de Ackman maneja 11,000 millones de dólares, según CNN.
Ese informe se puede ver en el sitio Facts About Herbalife.

Ackman repitió las acusaciones en una entrevista a la cadena mediática empresarial Bloomberg.

Los distribuidores, dijo Ackman, “son gente de bajos ingresos, desempleados, o gente que está por perder sus casas”.

Ackman afirmó que en el transcurso de los años, el total de 10 a 15 millones de distribuidores que tuvo Herbalife en todo el mundo iniciaron unas 200 demandas judiciales, pero de pequeña cuantía, porque “son personas que no pueden pagarle a un abogado”.

“Mi misión es hacer que el mundo entienda la verdad detrás de la compañía”, dijo Ackman, “y esto está más allá de los negocios”.

“El 1 por ciento de los distribuidores perciben el 80 por ciento de las ganancias”, agregó.

En su sitio de internet, Ackman afirma que las probabilidades de llegar a la ganancia publicitada por Herbalife es de 1 en 5,000.

Durante los 15 minutos de la entrevista, Bloomberg proyectó en la pantalla las fluctuaciones de las acciones de Herbalife: cayeron en casi 10 por ciento en ese lapso.

Pero en una declaración publicada en su sitio de internet, Herbalife dijo que “la presentación de hoy [hecha por Ackman] constituye un ataque malicioso contra el modelo de negocios de Herbalife basado principalmente en información no actualizada, distorsionada e inexacta. Herbalife opera con los estándares de ética y calidad más altos… Herbalife no es un esquema ilegal de pirámide.”

Seis veces y en todo el mundo, Herbalife fue demandada por supuestamente ser un esquema de pirámide. Una vez perdió el juicio, en Bélgica, donde está apelando. Cinco veces llegó a acuerdos fuera de corte por sumas no publicadas.

Pero he aquí la problemática: cuando presentó las acusaciones, la empresa de Ackman había comprado un paquete de más de 20 millones de acciones, por “más de mil millones de dólares” como dijo él, de posiciones cortas, es decir, apostando a que las acciones de Herbalife bajarían.

Y la publicación de sus propios alegatos, en efecto, llevaron a la caída del valor de Herbalife en el mercado de acciones, en un 35 por ciento. En una semana. Ackman ganó 300 millones de dólares. Y aunque Ackman prometió que donaría toda ganancia que podría obtener de la caída de Herbalife, y un mínimo de 25 millones de dólares, a un hospital pediátrico, igual surgieron sospechas sobre su sinceridad.

Sin embargo, al poco tiempo, las acciones volvieron a subir verticalmente, llegando después de altos y bajos a un 27 por ciento más que cuando comenzaron a caer.

Pero no subieron por arte de magia, sino porque otro inversor billonario, Carl Icahn, junto con una serie de inversores menores, optaron por comprar millones de acciones de Herbalife, apostando a la supervivencia, prosperidad y buen nombre de la empresa.

¿Qué quiere decir este ir y venir de compras millonarias respecto a las acusaciones? ¿Pierden vigencia por las motivaciones financieras de los acusadores?

Para nada, según el experto Jim Chanos.

Los reguladores – el gobierno federal – explicó en una entrevista con el Daily Ticker, tienen buenas intenciones pero no los recursos para llevar adelante sus propósitos.

“Los vendedores en corto y fondos de cobertura son en realidad detectives financieros en tiempo real que están incentivados a través de la utilidad a descubrir el fraude, y creo que eso es un papel muy importante que la gente se olvida de de vez en cuando.”

“Los reguladores y las agencias de la ley generalmente toman la iniciativa solamente después de que el fraude fue desenmascarado y el daño ya hecho”, agregó en la entrevista Chanos.

Pero Chanos, conocido por haber desenmascarado el fraude cometido por la empresa de energía Enron en los años 90, es a su vez un inversor, y el presidente de Kynikos Associates, un fondo que – sí, se especializa en ventas cortas.

En todo caso, Herbalife se defiende con energía de todos los alegatos, afirmando que su motor de marketing multinivel es, “sólido y limpio”. La empresa contrató a la firma de abogados Boies, Schiller & Flexner, la que representó a Al Gore durante el recuento de votos en Florida en 2000, para defenderla.

Como desde hace décadas, persiste el balance entre sueños, expectativas, números y realidades. En ese cruce son especialmente vulnerables aquellos inmigrantes latinos que vienen con el sueño americano encima. Esto es lo que motivó la acción de LULAC.

En respuesta a la misma, el presidente de Herbalife Desmond Walsh dijo al Times que “la popularidad de la empresa entre latinos de EE.UU. se puede atribuir al éxito de sus productos en Mëxico, especialmente al concepto del “club de la nutrición”.

“No hubo un enfoque de la empresa en la comunidad latina”, agregó Walsh, “sino que fue la comunidad latina en EE.UU. que ve y oye acerca del tremendo éxito de los clubes de nutrición en Mëxico y busca replicarlos aquí”.

Entonces, ¿tiene éxito la cruzada de Ackman?

No por ahora. Las acciones de la empresa ya subieron y otros importantes inversionistas replicaron a Icahn y compraron muchos millones de dólares de acciones de Herbalife.

¿Y el pedido de LULAC de que el gobierno investigue Herbalife?

El gobierno federal – el FTC – aún no ha respondido. Aunque antes, en febrero, según el New York Post, estaba investigando 192 quejas presentadas contra Herbalife.

En última instancia, queda por ver si el gobierno federal recogerá el guante lanzado esta semana por los grupos de protección al consumidor y a la comunidad hispana.

Una demanda federal podría reducir drásticamente el peso de Herbalife. Como si fuesen sus propios batidos.

Publicado en el Huffington Post Voces el 19 de julio de 2013.