Poemas

Desde el fondo de mi obligo

Un niño en el fondo de mi ombligo se relame y congratula. Un hombre de ropa pálida lo examina aprobándolo o quizás no. Se mira en el espejo cada mañana y borra un suspiro de la llaga pero ella renace donde él menos lo espera entre un montón de papeles tirados esperando a que llegue…

El hijo de tu palabra

Hay un tren que parte hacia el norte esta mañana adonde abundan los puentes la vida lenta de chocolate. Ahora que preparamos nuestra definitiva/ final/ última ahogada y resistida puesta en escena ya que cierras los ojos para no ver a los fantasmas soplo en ellos. “Estamos todos aquí” los que te creímos como una…

La Sexta Caída

La sexta vez él cayó. Ella dijo: ya es un hábito es el vicio. La sexta vez él cayó y ella lo maldijo lloró por la tierra que ardía en sus venas los puentes que los separaban la oscuridad que se llevó de caza. Mientras él se caía ella se fue pues dando portazos con…

Recordándote

Veloz con tu ojo de acero abriste un pozo en fondo del mar y te fuiste. Es muy tarde y me entristecen los crepúsculos de agosto se enfrían los barrotes humedece esta arena. Las emociones pasan pero tú te quedas fuiste mía y no fui tuyo me pregunto si has llamado alguna noche si recuerdas,…

Y al final

Y al final Con mi sonrisa amarga de estaño Culebra a través de llagas y amaneceres Estoy dispuesto a saltar Otra vez otra vez otra vez Al abismo infernal de tu carne Y las uñas en mi espalda Al anuncio adolescente de tu boda de mártir O siquiera signifique algo en tu vida Para quemarme…

Sueño, madrugada

Cinco corazones luciérnagas laten a lo lejos y el tuyo no se zambullen a nuestro encuentro agitan sus manos que protegen una desde el fin del sueño y la esperanza una invitándonos a cerrar la puerta una señalando con dedo larguísimo el sendero del silencio una me expulsa del jardín de los buenos padres una…

Recordándote (2)

A Fabiana Heifetz Las emociones pasan pero tú te quedas fuiste mía y no fui tuyo me pregunto si has llamado alguna noche si recuerdas, quizás estés contenta o sin descanso, sin embargo estarás sola sin mí, aunque mía fuiste sin ser tuyo. 12.2.94

La vida lenta (2)

Yo admito haber vivido mucho tiempo entre las sombras sin ser olivo ni serpiente ni roca ni ataúd y aún antes de haber sido hombre esperando ecos de expediciones la resaca ajena de naufragios. Admito haber hecho algún amigo en este viaje haber tenido la razón sin siquiera quererlo callarme, hacerme a un lado. Yo…

Enseñé a mis hijos

Enseñé a mis hijos la tersura del ópalo la inocencia de Bambi el lugar secreto al cual convergen sueños y mareas, mentiras y misterio. Aprendí de mis hijos a ser práctico dejar las cosas en su lugar terminar toda la comida orden y servicio, tiempo y sinrazón todo a su momento. Empecemos a caminar, so…

Después del Diluvio

Lento porvenir el de los atardeceres. Sol menguante, flota la brisa y canta la savia tenue del Nuevo Mundo Con algún propósito la tierra se aligera de costras aleaciones e inventos. Se liberan los poros del planeta que respira. Algunas lianas cuelgan asegurando la transición de la vida a la vida fresca y temblorosa. Reflejos…

Soy Cuarenta

A Daniel Abaud Ser cuarenta ya implica algún derecho como el permiso de leer el Libro y sobrevivirlo. Es por eso que hoy callo mis antiguas plegarias y vuelvo a diseñar mis argumentos. Porque soy alumno del Colegio del Silencio tercer grado en soles, tambores, alfabetos y mis hermanos hombres suspiran cada noche o bien…

Un ser semejante a mí

Un ser semejante a mí sanguíneo y magnético a mi semejanza Vegetación cristalina y sensorial pesados gabrieles que retumban, descuellan por toda la resonancia de mi cultura igual que es una caverna insinuante y vaporosa incrustada de ternuras hormigueando de imagen en imagen conmocionados entre lodo y emociones serafines del dolor y sensibles antepasados.

Recordándote (4)

Poca cosa, las memorias viciosas al servicio de mis sueños te recuerdo y a veces no porque me aligero de tu peso más temprano y si me alejo de mi vida sin dolor siendo el Hombre ¿quién viene a propagar este rumor? Siendo el Hombre Ingenio Volador cae el telón, antes digo con certeza y…

Recordándote (1)

Veloz con tu ojo de acero abriste un pozo en el mar Es muy tarde y me entristecen los crepúsculos en Agosto se enfrían los barrotes, humedece esta arena.

La Vida Lenta

(esperanzas de seguir recordando) Solíamos trocar apariencias por juventudes rizos de colores claros por guirnaldas de fuentes cercanas y cerbatanas de plata. Caldo de hombres fuertes, jugábamos a ser amables. Simples tendencias de estoicismo temprano: Hay que apagar fuegos para ser Hermano; cebar nubes mascando pelo ajeno – para hacer la cama fru-fru de almidones…

Después del saqueo

Después del saqueo Después del saqueo se detiene el huso por un instante mi madre calla nadie se burla contiene el aliento algunos papeles siguen volando latiendo como pájaros anegado y podrido entre cristales perdido sin voz pisoteado por gusanos se ciñen nuevos nudos al cogote de perro de mi cuerpo dócil y breve murió…

Busco un ave

Busco un ave que me hable en mi idioma un nombre alzado por encima de todos los demás o bien deliciosamente deformado por el acento un arroyo que aprenda a caminar por sí mismo cierto mundo que germine en el fondo de una botella.

Supe que amasabas pan de arena

Supe que amasabas pan de arena en las grietas recónditas de una nube y me senté a esperar que amainaras. Los pájaros nocturnos aprovecharon tu claridad cantamos juntos hasta las horas más altas. Pan de arena para nutrir a los videntes que suspiran desde el fondo de un bolsillo y repiten esta vida no fue…

Recordándote (3)

a Fabiana Heifetz Tengo esperanzas en los días que pasan tierno otoño, eras lejana hija de palomas solitarias, piel de mármol. Siempre te tomo, siempre me acuerdo y tengo esperanzas de seguir recordando y tengo ideas, pero que queden por dentro (Quizás te has casado. Quizás hayas muerto.) No busco ni pasiones ni misterios pero…

Mar de espinas en mi frente

Volcán de latitudes inmerso en la

savia de mi pasado,

perseguí las multitudes

agolpadas a mi paso,

el puro anhelo de volar.

A Borges, variación VI

Jorge Luis Borges

el que pagó con monedas de viento

la cansada ausencia del agua

o siquiera sonrojarse

El espejo

Cruzábamos la calle – o el espejo

asidos de la mano y en silencio

A Borges

He cometido el peor de los pecados:

no he sido

completo. A campo traviesa mi género no ha perdurado

se extinguirá conmigo como único prototipo

de otra forma de existencia,

Artista en hora cero

1971 / A León Strejilevich, Buenos Aires Pintor, esconde tu brocha en el cielo Dispone de un mundo sin mar y sin miedo Ya es hora cero. Pintor, ayúdame a pintar mi tedio Dame un cielo un bosque un techo Llegó la hora cero. Tu burla está aquí, el mundo se fue Siempre contigo estará…